Hiporexia es una palabra un poco extraña a pesar de que una buena parte de los adultos mayores de 65 años la padecen en menor o mayor grado, llegando a tenerla hasta el 90% de las personas que superan los 80 años.

Todo aquel que no está relacionado con adultos dependientes no la conoce, de manera que vamos a ver qué es la hiporexia, ya que si tenemos mayores bajo nuestro cuidado nos interesa mucho reconocerla y saber cómo tratarla.

 

La hiporexia es la falta de apetito

El significado de hiporexia es el de disminución parcial del apetito, una patología que se puede dar a cualquier edad, pero que es más frecuente en adultos y aún más conforme vamos cumpliendo años.

Cuando somos mayores, en especial si ya nos movemos menos, el estómago nos requiere menos cantidad de alimentos y nuestro cuerpo no necesita tanto así que comemos menos. Esto puede ser normal, no obstante si disminuimos mucho lo que ingerimos podemos caer en la desnutrición o agravar cualquier enfermedad que padezcamos en ese momento.

 

¿Cuál es el tratamiento de la hiporexia?

Ya hemos visto qué es la hiporexia en adultos, así que ahora nos queda hablar del tratamiento sabiendo que nos enfrentamos a un problema complejo que no se soluciona dando una pastilla que elimine la hiporexia.

Para tratarla habrá que atacar varios frentes en los que se tiene que implicar el cuidador, bien sea un familiar o uno profesional.

 

No hay que establecer horarios rígidos de comida

Con una persona tiene hiporexia, lo último que debemos hacer es poner horarios rígidos de comidas, y no darle alimentos fuera de esas horas. Se trata de que coma, por lo que si en un momento dado nos dice que tiene hambre no debe importarnos que no sea hora de comer o de merendar.

Hay que aprovechar cualquier momento en el que tenga apetito y dejar que esta persona sin ganas de alimentarse coma lo que le apetezca cuando desee.

 

Hay que dar menos comida, pero más veces

Si no tenemos apetito lo último que queremos ver es un plato lleno de comida. Por eso, una buena idea es reducir las raciones, pero ponerlas en la mesa al menos cinco o seis veces al día, con la idea de poner menos comida, pero más veces.

Es posible que la persona que tiene hiporexia coma poco cada vez, pero si come muchas veces al final ingerirá una cantidad de comida que puede ser la adecuada.

 

Debemos ayudar a la deglución

En ocasiones, la hiporexia no viene porque el mayor o dependiente no tenga hambre, sino porque no puede masticar bien o tiene dificultades para tragar, llegando a no decir nada por orgullo o con la idea de no preocuparnos.

Identificado el problema, la solución es preparar raciones que sean más fáciles de masticar y tragar, haciendo purés, cortando mucho la carne, dando lácteos, hirviendo las verduras, etc., todo con la finalidad de que comer sea muy sencillo.

 

La comida tiene que ser atractiva

Todos sabemos que la comida entra por los ojos y que no apetece igual comer un plato bien presentado que uno que es un desastre visualmente hablando.

De este modo, si nuestro familiar tiene hiporexia habrá que esforzarse lo máximo posible en la presentación, adornando los platos, jugando con los colores, con las texturas si no tiene dificultades a la hora de tragar, etc.

 

Jamás hay que forzar a comer

La paciencia es fundamental con las personas mayores y a veces la podemos perder, más cuando hacemos todo lo posible para que coman y por más que lo intentamos apenas lo hacen.

No nos queda más remedio que calmarnos e intentar que coma sin forzar la situación y sin enfadarnos, empleando todo el tiempo que haga falta para que, al menos, ingiera algo de lo que hemos preparado.

 

El médico puede recetar un medicamento

Cuando la hiporexia ya es un problema que comienza a afectar a la salud, el médico puede recetar un medicamento que casi siempre es un jarabe, ya que es lo más sencillo para deglutir en estos casos.

Hay que estar muy encima de la persona con hiporexia para que se tome el jarabe y si nosotros no podemos hay que llamar a una empresa como attentto, en la cual prestan servicios a las familias que necesitan ayuda.

 

Un cuidador profesional puede mejorar la situación

A veces los mayores reaccionan mejor con “un extraño” que con un familiar, así que podemos contactar con attentto, una empresa que nos proporciona cuidadores profesionales tanto para el fin de semana como en días laborales por horas.

Estos profesionales tienen mucha experiencia, por lo que además de estar pendientes de nuestros mayores nos pueden ayudar con la hiporexia, dándonos una serie de pautas que les han funcionado con otros clientes a la hora de hacer que coman un poco más.